Prologo

Soy persona de pocos amigos, por primera vez en el trabajo tenia uno, era Santiago, editor para la Revista Life y yo Encargada De Eventos de esta. El era el único ser que era capaz con su dulzura de alimentar mis ilusiones y evocar esas habilidades de escribir que oculto en agendas de Paulo Coeloh. Solía pasarme sus poemas y cuentos haciéndome participe de los vestigios de romances originados en Residencia Capital De La Provincia del Chaco de la Argentina su país natal. El era muy perceptivo y no se apartaba de mi escritorio todos los dias a las primeras horas sin antes robarme una sonrisa; cuando por alguna razón salía a hacer alguna entrevista me dejaba una notita en el monitor y no podía evitar poner cara de picara logrando llamar la atención de todas las chicas del departamento las cuales le atribuían este gesto romántico a un pretendiente colega de Santiago que por su falta de discreción dejaba en evidencia cada vez que me iba a saludar que quería algo mas que la respuesta a ese saludo..

Ha diferencia de otros dias era el medio día y estaba cabizbaja como si quisiera llorar ante un plato de no mas de un cucharón de arroz, una pieza de pescado y unos cuantos granos de habichuelas.

-¿Qué le pasa a esa morena hermosa?

-Ah querido Gaucho, son esas melodías viejas que no dejan de repetirse en mi mente!

-Sabes, me respondió con esa voz pausada que me envolvía; si pudiera volver a tener quizás treinta años menos, crearía acordes nuevos en tu mente, te llenaría de música y hasta podríamos hacer un dúo, ja, ja, se confundieron nuestras rizas, no pude evitar responderle, -sabes que veinte años no es nada, una frase de un famoso tango interpretado por Carlos Gardel.

Se sentó a mi lado, tomo una cucharada de aquel almuerzo ignorado y la llevo a mi boca, mientras con desganos la masticaba me expreso que todos los pensamientos o sentimientos que no se escriben pasan dos cosas o se reprimen o se pierden, que debía elegir la primera opción porque solo podría olvidar si llegara una melodía tan intensa que opacara la primera. Mi aniñado almuerzo termino con los pasos de alguien que se acercaba, Santiago se despidió con un guiño y con una frase paternal “acábatela todita”, asentí.

Recobre el apetito y las ganas de vivir, así que al cabo de unos minutos devore todo con la ansiedad de dejar que mis dedos liberaran esta opresión que me habían robado el apetito por días. Cerré los ojos, como toda principiante en las artes literarias evoque el titulo, porque ya había vivido esa historia y no podría llevar otro titulo Remembranzas de un noviembre.

Remembranzas de un noviembre. Cap,1

Mi agenda y el padre nuestro tienen en común el mismo contexto, no hay variación alguna. Todos los días me levanto con los ojos cerrados preparo una taza de leche con café, empaco la comida de mi esposo deseándole con un beso escurridizo un buen día, otras veces simplemente le digo adiós; lo que nunca dejo de hacer es darle un beso a mi pequeño durmiente seguido de dirigirme a la parada de bus donde después de unos 20 minutos de pie no consigo ni un burro para llegar a la Duarte, para de ahí tener que tomar dos vehículos no puedo evitar elevar la la misma oración, ¡“Dios mío cuando me vas ha conceder un carro”!.

Bueno, casi siempre llego a buen tiempo 8:15 a 8:20, pero ese viernes 1 de noviembre llegue pasado unos quince minutos de la 8:30, donde para empeorar mi estado encuentro una nota de mi jefe, convocándome para una reunión a las 9:00 A.M, solo tenia para restaurarme, alisar mi pelo desgreñado y ponerme un poco de maquillaje 10 minutos y así fue. Temblorosa me dirigí a la oficina del Lic. Rodrigo quien me pidió con señas que tomara asiento mientras concluía una llamada. Mis ojos inquietos por la ansiedad alcanzaron a ver un documento que me parecía conocido con una nota de la presidente de la empresa aprobándolo y tenía mi nombre con un comentario debajo, entonces empezaron a sudarme las manos. Al fin concluyo esa llamada y se dirigió a mí con tono afable ¿Cómo te sientes Shantal?, Doña Patria me ha sorprendido aprobó tu viaje a Bahia para el Congreso este; me pasó el documento que antes me había inquietado, la nota decía: Debe ir Shantal como Encargada del departamento mas una promotora. Respire profundo y quise sonreír pero no quería evidenciar que sed de salir de la rutina de la oficina. Estaría fuera toda una semana en un resort, era lo que necesitaba aunque eran asuntos de trabajo al menos seria servida durante esos días.

Elegí a la promotora mas bella del departamento aguarde hasta el día 4, y ese día a las 10:00 AM emprendimos en un autobús de Caribetours donde dominicanos solo éramos Aurora y yo, mas los dos compañeros del frente que mas adelante se convertirían en nuestros amenazadores de viaje. En esos días mi autoestima no andaba muy bien, por lo que sentía que aquella adolescente de unos seis pies era la cautivadora de las miradas de esos apuestos y otros no tan apuestos gavilanes, el tiempo se encargaría de demostrarme lo contrario de recordarme mi esencia de mujer.

Habíamos llegado por fin al Hotel, el viaje fue agradable, dos tipejos no dejaban de bromear para nosotras lo cual de algún modo hizo que el viaje de Santo Domingo a Bahia fuera mas corto, cuando en realidad fueron casi 3 horas de trayecto. Por primera vez pisaba aquel Hotel Barceló Bahia Beach Resort, nos recibieron con cóctel, colocaron aquellas cintas plásticas de color púrpura y nos condujeron hasta la habitación 115.

Me sentía extraña, por primera vez alejada de ese día a día que me estaba deteriorando emocionalmente, me sentía dueña de mis acciones, nadie me podía juzgar por lo que haga o deje de hacer era todo lo que necesitaba. Después de colocar las ropas en orden Aurora y yo decidimos salir a comer algo, nos sentamos en el bar junto a la piscina a coordinar nuestros atuendos para la noche de inauguración, me sentía preocupada puesto que había bajado de peso y toda la ropa me colgaba un poco de las zonas mas llamativas dígase pompas, senos y cadera.. pero esto no me arruinaría la gran noche Rubby Pérez iba a encargarse de que mas nada ocupara mi mente, en mi mente solo rezaba una oración ¡Quiero bailar, quiero bailar!.

- Aurora, estoy en el baño abre la puerta alguien toca.

- Están listas?

Eran aquellos jóvenes del bus, muy apuestos con sus trajes negros insistieron en cortejarnos aquella noche. Mientras terminábamos de alistarnos ellos aguardaban en el balcón, momento que aprovechamos para una pequeña disputa.

-El alto es el mío, Shantal

-en ninguna manera, porque tengas seis pies no puedes venir a discriminarme, ja, ja, ja . No es que tenga nada contra Daniel pero Angel es el que realmente cumple mis expectativas y además la jefa soy yo, volvimos a reír y nos llegamos a ningún acuerdo faltaban pocos minutos para el evento y ya nos aguardaban.

Llegado al salón, sentí una gran admiración por las atenciones de Angie, la directora de la firma con quien había realizado las negociaciones, como anfitriona del evento nos presento una mesa exclusiva en el área VIP próximo a la plataforma. Nos robamos la mirada de los invitados, pluralizo porque ya mi autoestima había empezado a hacer acto de presencia. Habían pasado pocos minutos desde que Aurora decidiera irse a dormir un rato, estando sola seria mi propio centro. Pocos minutos después se detuvo aquella música de fondo que me hizo pedir una bebida fuerte para no dormirme. Era la presentación de Rubby y Daniel era nada más y nada menos que el maestro de ceremonia, con la primera pieza lo recuerdo como ahora era Perro Ajeno. Angel pasó su mano sobre mi hombro derecho y pasándole mi mano izquierda gane la disputa, Angel fue mi compañero de baile toda la noche, noche que se extendió hasta pasado la media noche.

Para mi sorpresa Aurora venia entrando acompañada de alguien de un poquito mas de su estatura que evidentemente casi le doblaba la edad, pero por sus expresiones parecía disfrutar su compañía pronto se incorporaron a la pista y el se aseguro de que ella no bailara con mas nadie. Aurora insistió en que fuéramos a la playa, quería sumergir su estropeo en la playa a plena 12:30 pm. Para mi sorpresa Mario decidió acompañarla para que un hombre se meta al agua como estaba el cielo ¡lloviznando!, deberás que se estaban entendiendo bien. Mientras ellos se sumergían yo solo quería ver un poco de televisión y para mi desgracia o mejor, para mi fortuna la TV no funcionaba así que Angel me invito a verla en su habitación que estaba situada a unas cinco puertas de la nuestra, siempre había confiado en mi prudencia en que nadie me convencía de caer en tentaciones pero al parecer el espíritu santo que habita en mi en ese preciso instante decidió tomarse unas vacaciones acepte!!.

Angel no perdió tiempo, sabia que me gustaba y que ya era una mujer así que después de cambiar algunos canales se abalanzo sobre mi y el hizo lo que se propuso, mi primera infidelidad y fue como tomarse un vaso de agua. Termino y me pidió que lo dejara continuar imagine que se sentía culpable por no controlarse y saber que no había sido complacida. Lo mismo le pasaba Aaron, eran tan parecidos hasta físicamente, la diferencia es que con Angel no accedí, el insistía en preguntarme que si me sentía bien asentí (mentí) le di un beso de despedida y me fui a mi cuarto, donde me encontré la sorpresa de que Aurora no había regresado, y nunca regreso hasta la mañana siguiente.

Sentía un pequeño vacío, era algo de resaca mezclado con insatisfacción, pero era el primer día del congreso y mis ánimos debían ser los mejores para lograr los objetivos de ventas; Aurora se presento con su resfriado preguntándome que donde había estado toda la noche porque me había tocado y al final amaneció con Mario, quien la tubo que medicar porque su deseo le costo un resfriado, al menos ello había encontrado una compañía grata, aunque me juro que era virgen y que no paso nada, me parecía que había perdido mi compañera y que pasaría el resto del congreso viéndolos a ellos juntos de arriba para abajo. Nada, me vesti para la ocasión fuimos al restauran y ahí estaba el junto a Daniel, nos invitaron a tomar asiento y como que nada había pasado charlamos y cada cual emprendió su destino.

Esperamos los cofee break para promocionar la revista, aunque insisto todos se acercaban para apreciar de cerca mis ojos y la indetenible sonrisa de Aurora. Llegado la noche, todo el mundo aguardaba este momento porque la agenda era discoteca y el casino.

-¿Qué te vas a poner Shantal?

- Ni idea, ahora es que me doy cuenta de que traje todo formal

Ella vestía una blusita estraple y unos jeans ajustados, yo no tenía otra salida que tomarle prestado su atuendo. Me vesti de una minifaldas color kaki y una blusita de tirantes rojo vino con dorado que ni mandada a hacer me quedaría mas sexi. Tendría en lo adelante que reevaluar mi armario. Mientras me alistaba Mario paso por Aurora para cenar, se cumplió la profecía, sola en pleno Bahía, Angel no hizo acto de presencia así que termine de alistarme y me tumbe sobre la cama, jimiquie un poquito; me sentía muy sola, lo mas grande es que no extrañe a Aaron, pero si a mi Gabrielito, hubiera querido tenerlo conmigo abrazarlo sentir que no todo estaba perdido. Alguien toca! interrumpiendo mi llanto, nuevamente para mi suerte o para mi desgracia, era Carlos el alto con que había bailado una sola pieza en la noche de la inauguración en un descuido de Angel. Carlos se hacia acompañar de un joven de unos 5’ 8’, sabia que era extranjero pero eso es lo que menos me importo porque imagine que venia acompañándole por hacer un dos para dos con Aurora, lo cual Carlos no pudo disimular al preguntarme por ella, lamente decepcionarlos al decirles de su conquista con Mario. Acepte la invitación a cenar, ya que igual eran el pretexto perfecto para salir de la habitación.

Comimos algo de pasta y nos dirigimos al casino, para mi sorpresa allá estaba el solo. Lo salude y le invite a acercase a nuestra mesa, compartimos unas cervezas y despidiéndonos de Angel (el trío dinámico porque Aurora nunca apareció), decidió marcharse a la discoteca.

Me sentí tan extraña, las atenciones de Carlos me habían hecho olvidar mi resbalón con Angel, pero había un pequeño detalle ¡Carlos no me gustaba!, y sus insistencia en fotografiarse y fotografiar cada paso mío me estaba empezando a molestar. Llegamos a la disco y aunque nunca había bailado música americana, rock y eso me contagie de los pasos que Jara como se llamaba el acompañante silencioso de Carlos estaba dando, pronto me contagie del ambiente y para mi suerte o mala suerte pusieron una bachata, Jara me invito a bailar y no si era porque había pasado mucho tiempo desde la ultima vez que baile pero sus pasos eran encantadores, su respiración cautivadora y no me había fijado en su rostro hasta ese momento pero lo hice!, y me cacho con su mirada, que en alguna manera me decía que era correspondida. Seguido termino la bachata, empezó un merengue así que nos quedamos disfrutando de nuestro momento hasta que Carlos se aproximo a la pista y nos separo. Carlos era tan alto que me entorpecía bailar con el, sin embargo Jara era casi de mi tamaño y me encanto bailar con el. Carlos me susurro, porque no vamos afuera me esta doliendo un poco la cabeza, accedí me sentía apenada por no corresponderle a Carlos, y encima quedar encantada de su acompañante.

-Shantal, mira que bello están esos bancos, un lugar ideal para conversar.

-Discúlpame Carlos pero ¿podríamos conversar en otro momento?, deberás que deseo tanto bailar!, anda vamos.

Lo arrastre hacia la discoteca, y rechinaron mis dientes al ver a mi pareja de baile, en plena salsa con otra chica, aguarde a que terminara y Jara volvió a ser mío toda la noche, olvidándome de mi esposo, de mi hijo, de Carlos, de Angel, de Aurora y de cuanto otro ser que se interpusiera en mi felicidad momentánea. Era media noche ya todos los que conocía se habían marchado, y lo que nunca esperaba escuchar de alguien que no había abierto su boca toda la noche, entendí sus mímicas porque la música era tan alta que no podía escucharlo, Jara me pidió que fuéramos a la playa y acepte sin vacilar.

-Nunca había estado en una playa de noche Jara!, gracias por invitarme

-Igual yo. Imagine que al igual que yo no tenias sueño, así que conversar bajo la luna nos vendría bien. Además que me gustaría conocerte mejor

Sonreí, estaba tan extasiada, los dos nos escurrimos hasta llegar a un charlón y me había sorprendido el respeto con que el me abordo. Lo que esperaba es que desde que llegáramos callara mi boca con un beso.

-háblame de ti, porque esa mirada triste disimulada por tan aniñada sonrisa. Te he investigado con Aurora y todo lo que se es que tienes un bebe de la misma edad que el mío y al igual que yo eres divorciada.

-Aurora, tenía que ser!!, no aun no me divorcio pero la relación no va bien. Siento que no soy yo misma ¡no se si en eso consiste!, te casas y junto con el anillo y el contrato nupcial hay una promesa de ser lo que el otro quiere que seas. Cuando decidí venir a Bahía jamas pense que me reencontraría tanto con mi verdadera identidad. Una chica alegre que disfruta de la buena vida, risueña, apasionada….

- Te entiendo, cuando decidí venir a tu país Shantal estaba en la misma situación, solo que mis deseos no eran de reencontrarme porque siempre he estado claro con quien soy y nadie me moldea, mi viaje fue totalmente por superación. Quien fuera mi mujer, era de buena posición económica y por su poder tengo dos intensos años luchando por pasar una simple vacaciones con mi hijo.

Es poco lo que podía apreciar de su rostro bajo la luz d la luna, pero algo me decía que cambio su semblante, hubo un gran silencio, al que acudí a interrumpir con un chapuzón en aquellas aguas plateadas. Adoro flotar sobre el agua, así que me deje llevar por el confort y cuando intente restaurarme me había alejado significativamente de la orilla ¡no sabia nadar! Y para empeorar las cosas un calambre se apodero de mi pie derecho, entre sumergidas e intentos sentí sus manos en mi cintura y solo podía gritar como niña desesperada, solo tranquilizaba la dulzura con la que me repetía que ya todo estaba bien, ya en la orilla me insistía que tocara el fondo y temerosa confirme que ya estaba a salvo. Una vez frente a mí, fue inevitable que explorara su sabor; Nunca había sido besada con tanta efusividad, ni estrechada en unos brazos que me proporcionaran tanta tranquilidad.

-¿Lo hacemos?.

- Es lo que mas deseo sin embargo preferiría recordarte como quien me salvo de la muerte y que sello su acto heroico con un apasionado beso.

-Gracias.

-¿Por qué?

-Por hacer esta noche tan especial.

No pude evitar que se me aguaran los ojos. Una reacción normal de alguien que estaba sedienta de cariño. Me acompaño hasta la habitación, bordeándome con su camisa blanca de lino que le hacia lucir como un ángel, pero no aquel Angel, que me había hecho sentir defraudada, haciéndome arrepentir de haber sido infiel. Me refiero a un ángel celestial.

A la mañana siguiente era sábado, el evento había concluido por lo que la partida era libre del bus en que llegamos juntos, por lo que algunas personas se habían marchado en el bus de la madrugada, donde imagino Jara abordo, ya que habíamos acordamos vernos muy temprano en la playa, pero el nunca apareció; ya esperaba esa reacción, algo tan especial solo formaría parte de un sueño, así que limite mis sentidos a volver a la realidad, sin poder evitar que ese sueño fuera parte de mis recuerdos donde sin poder evitarlo se evocarían cuando me sienta sedienta de pasión y olvide lo deseable que puedo llegar a ser, en esos dias en que la rutina conspira para destruir tu autoestima. Ese seria mi secreto, me despedí con una sonrisa de complicidad de aquella mi playa de Bahía. Al llegar a Santo Domingo he vuelto a ser la misma Shantal, la mujer trabajadora, buena madre y esposa, pero ya mi túnica había sido manchada por el deseo y por la fe que tengo en Dios se que he de pagar por mis pecados pasionales, igual nadie puede llegar a ser santos sin antes haber conocido el pecado y esta remembranza es mi primera confesión.

Fin.-